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La catedral se abre al exterior por varias puertas, siendo las más notables la Puerta de los Palos o de la Adoración de los Reyes, en cuyo tímpano vemos un bellísimo relieve representando la Adoración, obra de Miguel Florentín, en 1520. La Puerta de las Campanillas, próxima a la anterior es también de Florentín, y representa en su relieve la Entrada de Jesús en Jerusalem. En el lado opuesto del edificio, la fachada que da a la Avenida de la Constitución presenta otras dos portadas monumentales, a cuyos lados se ven seis grandes figuras que representan a los cuatro evangelistas y San Laureano y San Hermenegildo, obra de Lorenzo Mercadante de Bretaña, y otras santos, prelados y santas, obras de Pedro Millán. En el interior del templo, diseñado por Alonso Martínez en 1402 a 1439, y cuya planta es de cinco naves, encontramos como principales motivos de atención, el Retablo Mayor, considerado una de las obras más importantes del arte religioso universal. Fue diseñado por el artista flamenco Pierre Dankart en 1482 y trabajaron en él sucesivamente los más destacados escultores hasta 1564. Tiene el retablo 18 metros de ancho, y casi 20 de alto, representando en 36 grandes casetones escenas del Antiguo Testamento, Vida de Cristo y vidas de santos.
Riquísima es la Capilla Real donde se venera la Virgen de los Reyes, imagen gótica de escuela francesa que se supone fue regalada por el rey San Luis de Francia a su Primo el Rey de Castilla San Fernando. A los pies de la Virgen está una runa de plata y cristal donde se conserva el cuerpo incorrupto de San Fernando, mientras que su esposa Beatriz de Suabia su hijo Alfonso X el Sabio están enterrados en vistosos sepulcros de arcosolio ambos lados de la capilla, y bajo el altar se encuentra la cripta con el panteón donde están enterrados otros reyes, reinas e infantes de la época en que Sevilla fue capital del reino de Castilla (siglos XIII y XIV). En otras capillas pueden verse notables pinturas como la Inmaculada de Zurbarán (en la capilla de San Pedro): el cuadro de la Alegoría de la Concepción, de Luis de Vargas, cuadro llamado "de la gamba" por la perfección de la pierna de la figura de Adán. Y el cuadro de La visión de San Antonio de Padua, pintado por Murillo, (en la capilla de San Antonio o del Baptisterio).
Muy notables son también las vidrieras de la catedral, unas del Maestro Enrique, de 1478, otras de Micer Cristóbal Alemán de 1504 y otras de Juan Jacques, Viban, Bernardino de Gelandia, y otros. Muy notable es el coro, con 117 sillas presididas por la silla del rey, ésta con escudo Real de Castilla, y la del prelado y los canónigos, todas ellas obra del escultor Nugro Sánchez, con vistosa decoración. También es notable el facistol o atril colosal para poner los libros de coro. En el trascoro está la tumba de don Hernando Colón, y junto a la puerta de San Cristóbal se alza el monumento funerario de Cristóbal Colón, cuyos restos fueron traídos de la Habana a Sevilla al terminar la dominación española en la isla de Cuba en 1898. El monumento tiene cuatro estatuas de gran tamaño, que llevan en hombros el ataúd donde se encierran los restos del Descubridor. También es importante la Sala Capitular, de bellísima arquitectura y bóveda, ésta última pintada por Murillo. La Sacristía Mayor es el Museo de la Catedral en el que se guardan los mejores cuadros, la Custodia procesional, obra insigne del platero Juan de Arfe, y otras muchas riquezas. Aneja a la Catedral está la Iglesia del Sagrario, de notable riqueza en altares y esculturas del periodo barroco. |