MONUMENTOS DE SEVILLA
Alcazar

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El Alcázar de Sevilla, o por mejor decir, los Reales Alcázares, están rodeados de una muralla, que se abre por dos puertas, dando acceso a dos patios exteriores: el Patio de Banderas, y el Patio del León. La visita se efectúa entrando por la Puerta del León, sobre cuyo dintel vemos un azulejo con un león heráldico.

Lo primero que encontramos a la izquierda es la Sala de Justicia, en cuyo arte mudéjar se mezclan las yeserías musulmanas y escudos heráldicos de la Orden de la Banda y de los reinos de Castilla y León. Después está el Patio de la Montería, llamado así porque en él se reunían los caballeros y monteros que acompañaban al rey en sus partidas de caza mayor. Al fondo se alza la fachada del Palacio del rey don Pedro Y, construido en el año 1364. Esta fachada presenta una puerta flanqueada por dos arcos ciegos, encima un cuerpo principal de tres ventanas, la del centro de tres arcos y las de los lados de dos. Encima hay una tabla de azulejos blancos y azules, en que escrita de caracteres arábigos puede leerse repetida la frase " No hay vencedor sino Alá ". Alrededor puede leerse un texto gótico que dice: " El mui alto e mui noble et mui poderoso e mui conqueridor Don Pedro por la gracia de Dios rey de Castiella et de León, mandó fazer estos alcázares e estos palacios e estas portadas que fue fecho en la Era de mill et cuatrocientos e dos ". Sobre la fachada hay un alero o tejaroz sostenido por rica viguería entallada con labores moriscas.
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Por espaciosas galerías y salones, adornados con alicatados de azulejos y techados con artesonados mudéjares se llega al Patio de las Doncellas, que es el centro de la Corte, patio ricamente labrado con columnas de mármol y decoraciones de atauriques moriscos y escudos e inscripciones cristianas, alternándose la plegaria musulmana "Loor a Alá" con el lema "Plus Ultra" del emperador Carlos I. A este patio se llama de las Doncellas, según la tradición porque las damas de la corte lo utilizaban para sus juegos. Se comunican con él el Dormitorio de los Reyes, el Salón de Carlos V y el Salón de Embajadores, éste último es la pieza más importante del Alcázar, y está considerado como uno de los más bellos del mundo. La cúpula que lo cubre, aunque de estilo musulmán, es obra del artista sevillano Diego Ruiz quien la construyó en 1389. La cúpula está revestida de espejos metálicos que reflejan la luz que les llega de la propia sala. La decoración es riquísima, con pinturas de retratos de los reyes de España. De entre los salones de esta planta hemos de reseñar el Salón del Maestre donde según la tradición fue muerto el Maestre de Santiago don Fadrique, por su hermano don Pedro I.

A continuación pasamos a otro sector, que es el de la residencia o vivienda privada del rey don Pedro, con el Patio de las Muñecas, muy pequeño y lindo, como de juguete. En los salones que hay a continuación, vivió don Pedro con su esposa doña María de Padilla, primero amante y luego reina.
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Casi toda la planta alta es del siglo XVI, construida para las bodas de Carlos I de España y V de Alemania con doña Isabel de Portugal.

Por último se pasa a visitar los jardines, en que se mezclan los estilos de jardinería árabe, francesa, renacentista, etc. Hay fuentes, estanques, grutas, todo ello con una inmensa riqueza de flores y árboles. Cada sector de los jardines del Alcázar tiene su nombre y su historia: Jardín del Príncipe, Jardín de las Damas, Laberinto, Jardín de la Danza, etc.

A los jardines se asoman, desde la planta alta, las habitaciones en que vivieron en sus estancias en Sevilla la reina Isabel la Católica, Carlos I, Felipe V, Isabel II, Alfonso XII, Alfonso XIII, el General Franco, y actualmente, los reyes Juan Carlos I y Sofía. Están decorados con muebles de cada época y estilo, y numerosos cuadros y retratos.

Muy importante es la capilla u oratorio de la reina Isabel la Católica, con un retablo de azulejo que representa la Visitación, obra del artista italiano Francisco Niculoso Pisano en 1504. También es importantísima, en la planta baja, la Sala de Almirantes donde se estudiaban las expediciones que iban a partir para descubrir y conquistar nuevas tierras en las Indias, y la Sala de Tapices donde se conservan los célebres tapices flamencos que representan la conquista de Túnez por el emperador Carlos I.